Wikileaks

A lo largo de estas dos últimas semanas hemos leído diversas notas en torno a los cables publicados por el reconocido sitio de activismo cibernético wikileaks. Ha salido a la luz información secreta de las acciones de los administradores en turno de los Estados Unidos de Norteamérica hacia fuera de sus fronteras y que por lo tanto las convierte en violatorias de la soberanía de todas las naciones donde el espionaje estadounidense, intromisión disfrazada de diplomacia, ha sido mordaz y despiadada, y hoy puesta al desnudo. La vigilancia de ese país sobre el resto del mundo son preocupantes en tanto son muestras inequívocas de ese anhelo por dominar la escena mundial ofreciendo como recurso su “inmejorable” modelo de vida y buscando por todos medios a su alcance aniquilar cualquiera otra cosmovisión. Pregunta, ¿por qué sí a la ideología estadounidense y no a otra? Fácil; en la primera ellos son los que mandan, en la segunda no. Nada tendríamos contra la idea de un órgano rector mundial que regulara la convivencia entre los pueblos de nos ser porque tal intención está cargada de un pensamiento que contraviene los intereses históricos de la humanidad al momento que supone una cosmovisión pragmática y utilitaria que despoja de su sentido a las manifestaciones más sublimes de la humanidad, suplantándolas por otras más rentables. Cuenta de ello nos da la certera frase del poeta Bruno Traven quien hace ya varias décadas denunció que el día que todos hablemos inglés dejaremos de ser humanos, misma que se repite a lo largo de este blog con el fin de hacer énfasis en la metáfora, más que en el contexto literal de lo que se escribe. Wikileaks es un ejercicio que es resultado de la duda, fuente del conocimiento, la desconfianza acerca de lo que se muestra en los medios de comunicación masiva como única verdad o de manera más profunda como sospecha acerca de la verosimilitud de todo oficialismo internacional.

Indagar ha sido siempre un ejercicio humano desde por lo menos hace 49,000 años, fecha que data del asentamiento humano más antiguo encontrado hasta ahora. Ir más allá de lo que se ve en aras de descubrir, conocer, es un acto inherente a nuestra especie y que la ha llevado a grandes invenciones y descubrimientos sin los cuales no podríamos comprendernos en el mundo, el día de hoy, tales como la rueda, la energía eléctrica, las notaciones musicales, la poesía, la escritura y la filosofía, por decir sólo algunas. Sin embargo, asistimos a una época en la que parece ser que esa que considero la única naturaleza humana, es decir, no la maldad sino su capacidad para investigar y como dije antes, indagar, hurgar, examinar, rastrear, etc, se encuentra hoy en jaque debido a la persecución de la que es víctima el fundador de dicho sitio. Pero, ¿quién acusa hoy a este medio de información de violar la seguridad interna de un país, con qué derecho se atreven a querer llevar a la cárcel a un sujeto que lo único que hizo fue sacar a la luz lo que sus fuentes le entregaron? La Corte Internacional de La Haya debería revisar el caso y llevar a la balanza la demanda contra Assange y la gravedad de la información dada a conocer por el medio a su cargo. Las labores de espionaje, contraespionaje, violación al derecho internacional, entre el que se encuentra la soberanía de los pueblos y naciones, son suficientes argumentos para llevar al patíbulo a los dirigentes de la nación angloparlante del norte de América. Y con dirigentes no me refiero sólo a la clase política, sino también a la clase empresarial de aquel país, pues ésta no está desligada en ningún momento de las acciones emprendidas por sus gobiernos. Estados Unidos nunca se ha dado a conocer por su proceder inocente y bienintencionado hacia otros países. Conocidos son varios documentos en los que se habla de cómo ese país derrocó presidentes para imponer dictaduras, cuando no creó guerras y alimentó movimientos contrainsurgentes. Centro y Sudamérica saben muy bien de lo que aquí se escribe e incluso en Europa conocen el espíritu alevoso y doloso de aquella nación norteamericana que lucró con los restos de una región diezmada por la guerra. En México hay quienes hablan acerca de la posibilidad de que por lo menos a partir de la segunda mitad del siglo XX ningún presidente haya no sido electo más por los Estados Unidos que por cualquier ejercicio electoral. Que a nadie le sorprenda o tilde de paranoia esta acusación, hoy los cables emitidos por el sitio informador, demuestran que eso que algunos llaman delirio de persecución o exageración con el tiempo es conocido como plausible, viable.

¿A quién ofende wikileaks? A mí no, y seguramente a usted tampoco. La infiltración a esos niveles en realidad demuestra que ese aparato que se pinta como impenetrable e indestructible en realidad tiene fracturas estructurales muy severas, tanto así que la información dada al portal tuvo que surgir de alguien de dentro, no de fuera. A ese Leviatán le recalcitra que una nada exhiba su debilidad verdadera. Los documentos dados a conocer en internet contribuyen a afianzar la idea de que Estados Unidos ha jugado el papel de mandatario autoritario, Reina Roja de cuento de maravillas que corta la cabeza de quien se atreva siquiera a alzarle la voz, tirano que subyuga al mundo disfrazando sus intenciones de dominio bajo el maniqueo velo de la libertad y la democracia (siempre una degeneración de la república), hecho que algunos, los menos pero no cualquieras, se atreven todavía a negar. Los medios de información masiva mexicana, mozos de grupos oligárquicos, poco hablan de este acontecimiento, lo mismo que algunos círculos ejecutivos empresariales y sus filiales universitarias privadas quienes cuando no callan, denostan la información hoy conocida por muchos.

Todo parece indicar que Estados Unidos sólo promueve la libertad, su libertad para oprimir, doblegar e imponerse ante el mundo. Gracias por tu contribución, Wikileaks.

¿Será que el asunto sobreviva a las fiestas decembrinas? Si es así habrá que inaugurar 2011 con acciones más concretas en torno al tema pues la información ya circula libremente por internet y al día de hoy son más de mil los “espejos” que sirven a wikileaks para difundir sus cables después del golpe en su contra cometido por el prestador original del servicio. Las cartas están sobre la mesa, también los jugadores; ya sólo falta que uno de ambos, el más agraviado por lo dado a conocer, a saber la población mundial, tome, ja, cartas en el asunto y no deje  que como hasta ahora su contrincante le siga ganando por default.

Finalmente, ¿qué es la intromisión de un grupo de rebeldes a los documentos secretos de un Estado cuando lo que se descubre es una madeja de artimañas ruines de éste, para someter al globo entero?