Horario de verano

El país amaneció con nuevo horario y hasta la fecha la gente no ve un ahorro digno de ser aplaudido en sus recibos de “luz”. Si tomamos en cuenta que en la región central del país ya no contamos con el servicio de la LyFC y ahora inexplicablemente pagamos cantidades estratosféricas (en comparación lo que se pagaba antes) en manos de la nueva compañía. El chiste es que las cifras oficiales anuncian un ahorro impresionante de energía eléctrica, lo que me hace dudar, ya de entrada, del despojo que hicieron al DF de su compañía de luz. Si el ahorro es tal, entonces el gasto subsidiario en energía eléctrica también debió representar un ahorro importante para las arcas de la nación, ¿o no? Yo no soy defensor de ese sindicato porque cómo le explico que seguramente de ese ahorro algo se habrían quedado sus líderes. Lo que sorprende es que el recibo de pago no presente ese tan anunciado ahorro.

Otra verdura más para el caldo, es la lógica. ¿Los días duran más en el periodo que dura el horario de verano? El argumento es que sí y que por eso se adelanta el reloj una hora, para aprovechar más la luz del día… ¿O sea que si no se adelanta no se aprovecha? Si mantuviéramos el antiguo horario, ¿seguiríamos encendiendo los focos a la misma hora aunque aún contáramos con los favores luminosos del astro rey? ¿O se amplía tanto el tiempo de luz del Sol que alcanza para una hora más en la tarde y no quitarle una hora a las primeras horas dele día? Se esperaría que aún con el cambio de horario siguiera amaneciendo a la misma hora para que entonces sí habláramos de un ahorro de energía, no sólo porque anochezca más tarde. Porque de no ser así, entonces quienes se ahorrarían algo serían los rateros, que aprovecharían la hora de penumbra de verano matutino para llevar a cabo su labor de manera más idónea. Si bien es cierto que nos quitaron una hora de nuestro tiempo, también lo es que, pese a las cifras oficiales, como ya lo dijo el viejo y conocido refrán, “no por tanto madrugar, amanece más temprano”.

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