San lunes: el placer acorralado

Desde hace algunos años, tanto en aplicaciones como en redes sociales de encuentro para hombres casi siempre homosexuales, hay una constante en los requerimientos que parecen más de una solicitud de empleo, que de un par que quieren pasar un buen rato. El tamaño del pene se ha convertido en un parámetro para decidir con quién se tiene sexo. Pero, ¿por qué? Bueno, la respuesta es sencilla al principio pero tiene un trasfondo más amplio.

La idea de que el tamaño importa, forma parte en principio de que entre más grande sea el pene, más placer se obtendrá y no se niega que esta suposición tenga algo de cierto. Al tener un tamaño mayor tanto en grosor como en el largo, un pene puede estimular más áreas debido a que provoca una mayor fricción. Pero el asunto no es el placer por el placer mismo, sino la necesidad social de obtener cada vez más placer a cualquier precio. Y es aquí donde la cosa se pone cada vez más dura. Resulta que como es más fácil obtener placer a través del pene, en los espacios mencionados más arriba parece ser requisito indispensable. Así también en las pláticas de amigos pasivos, de comadres, el tamaño del pene del hombre con el que se tuvo una aventura impresionante, resulta tema de conversación, cuando no al menos algo para presumir. Y es que el asunto tiene que ver más con cuestiones psicológicas en este punto. La idea de asociar el tamaño del pene con el éxito en una relación sexual, supone que aquel pasivo que tuvo sexo con un hombre con pene grande, goza no sólo de mayor placer, sino de un estatus superior, en tanto que él fue elegido por el “chiludo” o que éste fue elegido por el power bottom, término utilizado para llamar a los pasivos de alto rendimiento, quienes también deciden, de acuerdo a sus virtudes, quién habrá de penetrarlos. Pero paradójicamente, la cosa no para ahí. Derivado de este principio, resulta una patología: la creencia de que si no se tiene un pene grande o que si no se tiene sexo con alguien con un pene grande, no sólo no se obtendrá placer, sino que se caerá en el ancho mundo del fracaso. Es por ello que la depilación del pene ha tenido mucho éxito en el último año: sin vello púbico, el pene da la apariencia de mayor tamaño. En este momento, y aunque usted no lo crea, penetra sin miramientos otro principio: la lógica capitalista de la acumulación constante. 

Para todos es sabido que uno de los fundamentos del capitalismo es la acumulación de capital, hecho que sostiene la economía y que sirve para desarrollar las fuerzas de producción de forma incesante; así ha ocurrido desde hace algunos cuantos siglos y ya hemos visto algunos ejemplos de lo que se conoce como crisis de sobreproducción capitalista, que consta del exceso en la producción comparada con la escasez en la distribución de la misma. Se produce mucho pero se compra poco. Estas crisis son propias de este sistema en el que es preferible tirar a la basura toneladas de comida al año, antes que detener la producción de hamburguesas, por ejemplo. El hombre más rico del mundo, economía en desarrollo/crecimiento, la bolsa creció tantos puntos, etc; son frases utilizadas para enarbolar un discurso que encumbra al tamaño como un medio para obtener riqueza, éxito, desarrollo, plenitud. Pues bien, esta lógica también se introduce a la hora de elegir una pareja sexual y las consecuencias suelen ser las mismas. La crisis capitalista de la acumulación en el tamaño del pene, resulta en la paranoia colectiva de millones de homosexuales que buscan de forma voraz, encuentros con este tipo de hombres, así como la desvalorización de estos, como objetos de placer, y sólo gracias al tamaño de su pene. Muchos hombres no atractivos de acuerdo a los estándares comerciales de belleza pero con penes grandes, denuncian ser el placer culposo de muchos otros: “todos quieren coger conmigo pero nadie quiere ser mi pareja”. Otros lo toman como es y lo disfrutan, aunque el número de hombres insatisfechos sentimentalmente por el gran tamaño de su pene, también crece, irónicamente. Ya no son 17cm; parece que cada año la tasa de crecimiento sube un centímetro en promedio y al cierre del segundo semestre de 2013 se colocó en los 22cm. Negros, latinos y caucásicos son los más favorecidos con dicha tasa de crecimiento. 

“Nadie es monógamo con un pitochico”, decía un hombre homosexual de Ciudad de México, como para destacar este principio. Los hombres con un pene fuera de las exigencias sociales tienen que hacer gala de otros recursos para competir por carne en este rastro del deseo. Suele decirse que los hombres con pene grande no son buenos en la cama debido a que creen que sólo con sus medidas ya dan placer. Entonces quienes carecen de esos tamaños, usualmente son más dedicados a la hora del cortejo, aunque tampoco esto es una constante ni un deber ser. En redes sociales de contacto, quienes tienen un pene grande se describen menos que quienes no lo tienen. Las imágenes son suficiente presentación en muchos casos.

Se trata de la economía del placer: mayor satisfacción con el menor esfuerzo. Focalizar el placer en el tamaño del pene es más práctico que hacer uso de todo el cuerpo, pues esto implica un esfuerzo mayor, además de la necesidad de ocupar más tiempo; casi se trata de hacer una reflexión, y en una sociedad que no puede detenerse, es más sencillo, cuando se tiene un problema, empastillarse; en términos sexuales, es más útil recudirse al pene. Disfrutar del resto del cuerpo, implica además un mayor nivel de conocimiento tanto del propio cuerpo como del otro. Conocimiento, en una sociedad que apela por el carácter light de las relaciones sociales, implica cierto nivel de compenetración, de compromiso mutuo, por lo que debe desecharse en tanto supone hacer una pausa detener la producción social de placer, aunque éste tenga una duración ínfima a tal punto que es preciso recurrir a sesiones constantes para obtenerlo de nuevo.

Un amigo publicó en Facebook que aquellos que basan su placer en el tamaño de un pene, quizá tengan algún tipo de carencia, tanto emocional como económica o de otro tipo. Y quizá tenga razón en el sentido de que quien tiene un vacío buscará la manera de llenarlo (sin albur). En este sentido, el tamaño del pene podría ser una especie de neurosis colectiva, el desplazamiento de algún deseo. El tamaño de pene en estos términos implica la orientación, el encauzamiento perceptible de algo oculto en el interior. ¿Qué querrá decirnos el tamaño del pene como síntoma? 

Quizá asistimos a una época en la que el tamaño del pene habla de una crisis al interior del sujeto en una sociedad que le plantea muy pocos ámbitos para su propio crecimiento, ensanchamiento, ampliación, penetración, alza o desarrollo. Habría que comenzar a hablar del pene, en términos políticos.

 

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