Dosveceslopez

Barack Obama, marriage equality

Friend –

Today, I was asked a direct question and gave a direct answer:

I believe that same-sex couples should be allowed to marry.

I hope you’ll take a moment to watch the conversation, consider it, and weigh in yourself on behalf of marriage equality:

http://my.barackobama.com/Marriage

I’ve always believed that gay and lesbian Americans should be treated fairly and equally. I was reluctant to use the term marriage because of the very powerful traditions it evokes. And I thought civil union laws that conferred legal rights upon gay and lesbian couples were a solution.

But over the course of several years I’ve talked to friends and family about this. I’ve thought about members of my staff in long-term, committed, same-sex relationships who are raising kids together. Through our efforts to end the “Don’t Ask, Don’t Tell” policy, I’ve gotten to know some of the gay and lesbian troops who are serving our country with honor and distinction.

What I’ve come to realize is that for loving, same-sex couples, the denial of marriage equality means that, in their eyes and the eyes of their children, they are still considered less than full citizens.

Even at my own dinner table, when I look at Sasha and Malia, who have friends whose parents are same-sex couples, I know it wouldn’t dawn on them that their friends’ parents should be treated differently.

So I decided it was time to affirm my personal belief that same-sex couples should be allowed to marry.

I respect the beliefs of others, and the right of religious institutions to act in accordance with their own doctrines. But I believe that in the eyes of the law, all Americans should be treated equally. And where states enact same-sex marriage, no federal act should invalidate them.

If you agree, you can stand up with me here.

Thank you,

Barack

El etnógrafo, Jorge Luis Borges

El caso me lo refirieron en Texas, pero había acontenido en otro estado. Cuenta con un solo protagonista, salvo que en toda historia los protagonistas son miles, visibles e invisibles, vivos y muertos. Se llamaba, creo, Fred Murdock. Era alto a la manera americana, ni rubio ni moreno, de perfil de hacha, de muy pocas palabras. Nada singular había en él, ni siquiera esa fingida singularidad que es propia de los jóvenes. Naturalmente respetuoso, no descreía de los libros ni de quienes escriben los libros. Era suya esa edad en que el hombre no sabe aún quién es y está listo para entregarse a lo que le propone el azar: la mística del persa o el desconocido origen del húngaro, la aventuras de la guerra o del álgebra, el puritanismo o la orgía. En la universidad le aconsejaron el estudio de las lenguas indígenas. Hay ritos esotéricos que perduran en ciertas tribus del oeste; su profesor, un hombre entrado en años, le propuso que hiciera su habitación en una toldería, que observara los ritos y que descubriera el secreto que los brujos revelan al iniciado. A su vuelta, redactaría una tesis que las autoridades del instituto darían a la imprenta. Murdock aceptó con alacridad. Uno de sus mayores había muerto en las guerras de la frontera; esa antigua discordia de sus estirpes era un vínculo ahora. Previó, sin duda, las dificultades que lo aguardaban; tenía que lograr que los hombres rojos lo aceptaran como a uno de los suyos. Emprendió la larga aventura. Más de dos años habitó en la pradera, bajo toldos de cuero o a la intemperie. Se levantaba antes del alba, se acostaba al anochecer, llegó a soñar en un idioma que no era el de sus padres. Acostumbró su paladar a sabores ásperos, se cubrió con ropas extrañas, olvidó los amigos y la ciudad, llegó a pensar de una manera que su lógica rechazaba. Durante los primeros meses de aprendizaje tomaba notas sigilosas, que rompería después, acaso para no despertar la suspicacia de los otros, acaso porque ya no las precisaba. Al término de un plazo prefijado por ciertos ejercicios, de índole moral y de índole física, el sacerdote le ordenó que fuera recordando sus sueños y que se los confiara al clarear el día. Comprobó que en las noches de luna llena soñaba con bisontes. Confió estos sueños repetidos a su maestro; éste acabó por revelarle su doctrina secreta. Una mañana, sin haberse despedido de nadie, Murdock se fue.
En la ciudad, sintió la nostalgia de aquellas tardes iniciales de la pradera en que había sentido, hace tiempo, la nostalgia de la ciudad. Se encaminó al despacho del profesor y le dijo que sabía el secreto y que había resuelto no publicarlo.
– ¿Lo ata su juramento? — preguntó el otro.
– No es ésa mi razón — dijo Murdock –. En esas lejanías aprendí algo que no puedo decir.
– ¿Acaso el idioma inglés es insuficiente? — observaría el otro.
– Nada de eso, señor. Ahora que poseo el secreto, podría enunciarlo de cien modos distintos y aun contradictorios. No sé muy bien cómo decirle que el secreto es precioso y que ahora la ciencia, nuestra ciencia, me parece una mera frivolidad.
Agregó al cabo de una pausa:
– El secreto, por lo demás, no vale lo que valen los caminos que me condujeron a él. Esos caminos hay que andarlos.
El profesor le dijo con frialdad:
– Comunicaré su decisión al Consejo. ¿Usted piensa vivir entre los indios?
Murdock le contestó:
– No. Tal vez no vuelva a la pradera. Lo que me enseñaron sus hombres vale para cualquier lugar y para cualquier circunstancia.
Tal fue, en esencia, el diálogo.
Fred se casó, se divorció y es ahora uno de los bibliotecarios de Yale.

YouTube es un peligro para México

 

Seamos honestos, el PAN  no se ha dado a conocer, como quieren hacerlo creer o como creen sus partidarios (esquizofrenia pura), como un partido de gente culta, recatada y de buenas costumbres. Los presidentes que han salido de sus filas dan a entender todo lo contrario, absolutamente todo lo contrario.

Pues bien, ahora Josefina se encuentra ante un reto mayor que el de sus antecesores en la aspiración presidencial: Internet. Ni Chente o Felipe se tuvieron que medir con las redes sociales como ahora lo hace Josefina, quien vive el boom de estos medios.

En YouTube se han dado vuelo con las críticas hacia Josefina y no dudamos que pronto se dirá del sitio lo mismo que se decía de Andrés Manuel en 2006.

Aquí unos cuantos videos de los hechos y otros más de las ocurrencias ciudadanas.

 

 

Peña Nieto, Una estrella más del Canal de las Estrellas

Las campañas electorales han comenzado y con ellas las estrategias de impacto tratan de definir el perfil de los aspirantes a la presidencia. Todos buscan consolidar una imagen y desde luego, Peña Nieto, les lleva a todos la delantera en ese tenor.

Hay que decirlo, de los tres, él es, en verdad, el más guapo. Nos guste o no, hay códigos, estándares internacionales, marcados por una ideología y sus instrumentos: la publicidad y la mercadotecnia. También es cierto que ser guapo no es bajo ninguna circunstancia, un mérito para quien aspira a ser presidente de México pero tampoco podemos negar que es éste el único parámetro válido con que cuenta para generar empatía entre la sociedad.

La democracia en México parece que se cansó demasiado rápido y busca ponerle fin a la alternancia, luego de que los gobiernos panistas y perredistas hasta parece que, como dicen en mi pueblo, le hicieron el caldo al PRI para abrirle las puertas del regreso en 2012. Salvo algunos amantes de la autoayuda y Starbuck´s, el resto de los capitalinos no tienen buenas referencias del gobierno de Ebrard en el DF, el más destacado gobierno del partido amarillo.

Y si hablamos del PAN, el panorama no es menos triste, pues si tomamos en cuenta que Fox ganó sólo por una coyuntura y que en 2006, Calderón no ganó pero ganó, a lo que hay que sumarle su opaca candidata que por muy mujer que sea y que quiera compararse con la presidenta de Argentina, no se podrá quitar de encima el sello de casa.

Los asesores de campaña de Peña Nieto saben que el candidato tiene una ventaja física sobre sus contrincantes y comienzan a aprovecharlo para utilizar esa peculiaridad como un discurso en los spots televisivos. Sí, aunque no lo necesite, mucha gente votará por el porque es guapo. Sí, a muchos les avergüenza que en el extranjero piensen que su presidente fue electo por guapo y no por otra cosa, pero en estos casos, y dadas las circunstancias, en mejor echar mano de la filosofía zen y dejar que las cosas fluyan, aceptar lo que viene y tratar de hallarle un sentido, un significado. ¡Y vaya que tiene significados y significantes! Que si es un cadidato mediático, que si la ignorancia de muchos es la culpable de que se vote por el porque es guapo, que si ésto, que si aquello; lo cierto es que cuando veo sus spots recuerdo de inmediato aquella vieja campaña de Televisa en la que una modelo posaba ante monumentos y edificios emblemáticos de distintas ciudades del país, para realzar la belleza de la cultura mexicana y de paso, utilizarla como hace la UNESCO con lo que declara patrimonio de la humanidad, es decir, legitimarse mediante el reconocimiento público que hace de aquello que elogia. Eso se llama aquí y en China, hacer caravana con sombrero ajeno. La UNESCO lo hace, Televisa lo hizo y ahora Peña Nieto lo hace también.

No sé si los asesores de Peña sean publicistas de Televisa pero es claro que la relación entre ambos se desnuda con los spots del candidato. Me disculparán la falta de seriedad pero parece que Peña Nieto está instalado en el papel de Nuestra Belleza México, como embajador de la Secretaría de Turismo o algo similar.

Por fortuna, y para que crean lo que digo, les dejo dos videos. El primero es la campaña de Televisa, de las que les hablé, y el segundo es de la campaña de Peña Nieto, para que de manera burlona, traten de encontrar las 10 diferencias entre uno y otro.

Que se diviertan.

 

Atrapado en el elevador

En las escenas de películas estadounidenses, porque eso sólo pasa en las películas de ese país, cuando de manera imprevista se detiene el elevador entre pisos, ya sea por un sismo, incendio, guerra contra extraterrestres, fin del mundo o cosa semejante, uno, desde la comodidad de su asiento, sólo contempla el hecho como un relleno sin sentido en la trama central.

Hoy en la mañana, salí de mi cada saludando al señor colibrí, a la señora nube mañanera y a todos los vecinos que veía en mi camin al edificio central del INBA, lugar donde todo pasó. Ya antes había ido a ese edificio y tomadouno de sus elevadores al séptimo piso, donde se encuentra la persona a la que buscaba. Pero nadie imaginó lo que pasaría unos segundos después de cruzar la puerta de entrada, con toda la actitud triunfadora de quien sabe que no hay otra persona en kilómetros a la redonda con el mismo ¡increíble! par de zapatos, que encajan con la selección de prendas; ahora que lo pienso, era demasiado para Bellas Artes…

“Al séptimo piso” Yo en pose de Xochimilco Next Top Model le decía a la pareja que subió antes que yo y que sólo iba un par de pisos arriba de la planta baja. Todo parecía normal hasta que, de repente, la puerta del elevador comenzó a cerrar lenta, muy lenta, sospechosamente lenta. Los tres creímos que era parte del show de visitar un edificio de gobierno con todo lo que ello implica, ya sabes, sillas rotas, escritorios opacos, computadoras Lentium y claro, puertas de elevadores a las que el presupuesto no alcanzó a cubrir. Por cierto, la gente de mantenimiento merece un congreso como el que hubo hace unos días por el día internacional de la mujer, pero titulado tal vez “Las aportaciones de los de Intendencia al Siglo XXI”.

La puerta cerró por fin y, oh sorpresa, el elevdador nos jugó una pequeña bromita llevándonos dos pisos abajo de la planta baja y luego otro arriba del piso al que iban mis acompañantes antes de llegar a éste. Los tres reímos asintiento y aceptado que esas cosas pasan tanto en películas de Damián Alcázar, patrullas y edificios públicos… Mis acompañantes salieron y me desearon un buen día. La puerta nuevamente se cerró lento y cuando por fin lo logró, presioné el botón del piso 7 pero sólo avanzó unos cuantos metros hacia arriba. La catástrofe había comenzado. Parecía que no había llenado de forma correcta la solicitud de ascenso o que mi código postal estaba equivocado, que me faltaba una copia o que las fotos tamaño infantil estaban mal porque tenían retoque; no sé, esa frustración cuando llevas hasta la credencial de la leche por si las moscas a un trámite y quien te atiende sale con la graciosada de que algo te falló, te faltó o te sobró. Tú no te vas a poner a discutir con la Licenciada; sólo tomas aire, sonríes y asientes. Eso hice. Pensé que el elevador me había contado uno de esos chistes sin gracia como los de las inuguraciones de alguna exposición de arte contemporánero en cualquier museo. Me relajé, porque alguien sofisticado no hace un escándalo por quedar encerrado ¡solo! en un elevador, pendiendo del aire, así nomás.

Me enojé pero en seguida mi traviesa mente me recordó que no soporto viajar en combis porque me aterra la idea de viajar en un transpote público tan pequeño en las deplorables condiciones del vehículo, del operador y de los usuarios; claro que estaba yo solo y el elevador tenía un espejo enrome y una iluminación muy buena pero ¡estaba encerrado! Presioné el botón 7 con fuerza y nada, luego presioné los de los pisos más cercanos entre los que supuse que estaba por si el elevador no daba para subir tantos pero tal vez sí para uno pisito para arriba o uno para abajo. ¡Nada!

Pensé que me quedaría ahí tres meses, que me aventarían comida por arriba, que sería inquilino del edificio para siempre; no sé, pensé mil estupideces antes de presionar el botón con una campanita, ese que siempre quieres presionar para bromear un poco con la gente de seguridad de cualquier edificio. Me vi con la barba crecida estilo Marx, la ropa sucia de meses de encierro y esas cosas. Presioné por unos pocos segundos ese botón en espera de una pronta respuesta pero ni un alma… Lo hice de nuevo y alguien afuera dijo “pero quién se quedó encerrado…” Como diciendo “Ay, joven, ¿no revisó bien los requisitos?” ¡Uf! Ya hasta había escogido una esquina para dormir un poco si es que tardaban en abrir; después de todo, qué más se puede hacer en esas circunstancias, ¿leer? Lo siento, pero no podría hacerlo pues de alguna manera sería como uno de esos castigos que uno imagina en la primaria cuando algún profesor te dice “no sales hasta que termines la tarea o algo así”. Presioné el botón con insistencia y la alarma sonaba contundente las mil veces que lo hice hasta que una voz desde arriba del elevador me dijo: “¿ya se abrió”? Y yo: “no”. Comenzaba a tener esperanza porque la puerta se movía, no se abría, pero ya se movía. Ah, porque también intenté abrirla pero era obvio que no lo lograría. Ese había sido el máximo esfuerzo físico que hacía en años.

Por fin la puerta se abrió, me agaché un poco y brinqué hacia la libertad esperando que afuera del elevador ya estuvieran las cámaras de la BBC, reporteros flashes, paramédicos y ambulancias para atenderme por “crisis nerviosa” pero no fue así, cuando salí no había un alma en el piso más que la gente del elevador de enfrente que justamente cuando iba saliendo cerraba sus puertas. Los rostros risueños de esa gente los tengo grabados, porque más allá del susto, la burla es lo que duele. Salí, se fueron y la voz dijo de nuevo: “¿ya abrió? Y yo: “¡sí, gracias!”. No volví a escucharle; me habrá mentado la madre por quitarle su tiempo y yo esperando un poco antes de tomar otro elevador por si alguien llegaba a preguntarme si estaba bien, a ofrecerme un calmante o por lo menos un bolillito pal susto pero nada. El otro elevador llegó, su puerta cerró normalmente y llegué al piso donde se encontraba la mujer con la que tenía una cita. Y claro que no iba a platicarle el percanse porque con esa carita de burócrata que se carga, hasta el susto se me quitó.

Al final te ríes y hasta agradeces que te pasen cosas fuera de lo común, y si lo piensas, hasta te sientes privilegiado porque esas cosas excepcionales, crees, son un buen regalo del día que podrían ocurrirle a cualquiera pero que tú bien sabes, no es así.
Ni a la gente amargada pero más, el día no le juega bromas a la gente ordinaria.

Adolfo Sánchez Vázquez

El Colegio de Filosofía de la Universidad Nacional Autónoma de México rindió un homenaje al célebre filósofo transdisciplinario en el que se hizo mención emotiva de su vida y puntuales observaciones sobre su obra. Se dijo, entre muchas cosas, que sus inicios como poeta habían marcado la totalidad de su carrera como filósofo del mismo modo que su juventud insumisa frente al franquismo que lo orilló al exilio en México, donde no fue nada fácil aceptar la condición de desterrado. Sin embargo, fue precisamente en México donde germinó su quehacer dentro del campo filosófico y a decir de varios ponentes, el compromiso de su pensar con su acción fue siempre un signo de congruencia.

Durante el homenaje se expusieron principalmente dos de sus corrientes de pensamiento: sus aportaciones a la filosofía política y a la estética. En ambos casos el cruce de ambas no pudo ser un epifenómeno e incluso se mencionó que una sin la otra no hubiera sido posible. Del mismo modo se habló sobre su poesía y se declamó parte de su obra en este sentido. Sin duda un homenaje no apto para cardiacos.

Durante una de las mesas se mencionó que Sánchez Vázquez “caía bien” porque no sólo era marxista, sino también poeta y humanista. Se hizo presente en repetidas ocasiones durante el homenaje su carácter crítico hacia el marxismo ortodoxo de la época y las desavenencias con el régimen de Stalin y el reclamo permanente a Cuba por su sumisión a la URSS.Esta postura crítica también lo acompañó en su problematización acerca del socialismo, del cual criticó su pretensión cientificista apelando al insoslayable talante que éste debía tener para poder ser y ser digno de llamarse así.

En la lengua Náhuatl, existe un vocablo cuya escritura es semejante a Mati, y que significa sin más ni menos pensarsentir. Desde el primer minuto de la primera mesa de trabajo la palabra Mati parecía materializarse en la figura de Sánchez Vázquez quien “caía o cae bien” no porque además de ser marxista también era poeta y humanista, sino porque comprendió que el marxismo primero nace de sentir al mundo y sus avatares, porque tiene siempre un rostro humano. Desde luego, es algo sabido pero muchas veces olvidado y no sólo en el marxismo, sino en el quehacer intelectual en general.

Razón y hombre. Desmarcando de entrada lo que a continuación se expone de una semejanza con el discurso de género, es preciso reconocer que, ciertamente, la conjunción razón-hombre, rechaza la noción sentir situación que posibilitó que la razón mutara instrumental por un lado y que todo trabajo intelectual alejado del cálculo y el método científico fuera considerado como no válido. Así pues El Círculo de Viena y más tarde La Escuela de Chicago. El cientificismo, que no la ciencia en sí, tiene una carga simbólica “machocéntrica”, disculpe la expresión cateta, lego. Quizá, y alejando este texto cada vez más de cualquier academicismo, podríamos decir que Sánchez Vázquez “cae bien” porque nos ofeción, junto con otros, un testimonio de algo que por burdas conjeturas inconsciente se negó a aceptar, que el conocimiento también es sentimiento, que quizá la obra de Marx también se puede leer como poesía, que Marx también fue un poeta maldito. Pero sólo tal vez. La entrega y el compromismo humano e intelectual de Sánchez Vázquez nunca caminaron por senderos distintos; siempre fuera una relación de pareja. Quizá lo que Sánchez Vázquez nos quiso dar a entender, lo que nos ayudó a despejar es que debemos dejar atrás el machismo intelectual, cientificismo, y aceptar que los intelectuales también lloran. Su risa me da la razón.

Ambrosio Velasco, un pensador notable, dijo que ASV no sólo significa Adolfo Sánchez Vázquez, sino también Adolfo Siempre Vivo. Y tiene razón. El marxismo n puede ser considerado como una aportación anquilosada dado que las condiciones materiales que lo vieron surgir están cada vez más vigorosas. Es decir que mientras haya capitalismo habrá marxismo porque mientras exista la opresión se buscarán los medios para salir de ella. La explotación coexiste con la necesidad de liberación.

Hay que pasar de una visión stalinista del marxismo a una más sanchezvazquiana.

Los espejitos: Josefina Vázquez Mota

Se ha hablado mucho de la candidata del PAN a la presidencia; ella misma ha hecho una fuerte campaña defendiendo a toda costa su feminidad o quizá, mejor dicho, su mujeridad, aunque para ser honestos, debemos concederle que, cuando los candidatos hablan de sí mismos diciendo que son hombres de palabra o algo así, no lo dicen suponiendo que su masculinidad les pueda dar algunos votos extra.

Sin embargo, desde que Josefina es la candidata oficial, muchas mujeres panistas se han dado a la tarea de reforzar ese punto clave que parece ser el más destacable de todo el perfil personal y profesional de la blanquiazul. El mismo día que ganó la elección de su partido, en las redes sociales se hacía sentir la voz firme de las panistas que laureaban el hecho como un logro de su partido y una muestra de respeto, inclusión y valores, al haber obtenido una mujer tal triunfo.

La proclamaron ya como la primera presidenta de México y ella misma dijo en su discurso ese día que será “la primera presidenta de México en la historia del país” lo cual resulta un tanto extraño, dado que no es fácil pensar en la primera presidenta de México en la historia de otro país. Pero más allá del error que delata su incultura (cualquiera comete un peñanietazo de vez en cuando), hay una contradicción que es insoslayable. Se trata del binomio mujer-partido de derecha.

Hace pocos días salió a la luz pública un artículo donde se comparaba a Vázquez con Cristina Fernández, aduciendo además que la primera puede consolidar su liderazgo femenino (sic) tomando para su campaña varios puntos que, según el “análisis”, llevaron a la viuda de Kirchner a la reelección. Seguramente veremos muchos intentos similare para tratar de posicionar a Vázquez utilizando para ello la imagen de grandes mujeres en la historia o en la actualidad para tratar de generar algún tipo de identificación entre esas mujeres destacadas, la candidata y las votantes.

Sin embargo, es de pensar que no existen mujeres, o son muy pocas, las que por principios ideológicos, digamos, se asocien con las formas de la derecha, en México o en algún otro país. Las mujeres destacadas al rededor del mundo, siempre han sido vinculadas a los paradigmas de la izquierda, aún cuando sus esferas sociales sean de grupos conservadores como asociaciones religiosas, gobiernos o la nobleza europea, entre otros. La justicia no discrimina.

Si rastreamos las biografías de las grandes mujeres en la historia, rápidamente podremos darnos cuenta que sus vidas y obras han estado del lado contrario de quienes representan figuras de poder. Incluso si nos remontamos a la historia misma de la lucha femenina pronto habremos de ubicarla, esta sí, dentro de las filas de una clara izquerda, la más “radical” de todas: el comunismo. Dista mucho el discurso comunista en su defensa de la mujer, que el que ahora venden en cualquier supermercado.

¿Compararla con alguna de ellas? Con qué derecho, con qué fundamentos. Cómo podríamos comparar el gobierno de Cristina con el de Calderón, y no es que sea absurdo porque una sea mujer y el otro hombre, sino por sus ideologías. Cuando en el Distrito Federal se legalizó el aborto, los Estados panistas corrieron a sus instancias legales para prohibirlo, criminalizando así a toda mujer que buscara abortar. Lo mismo con el matrimonio entre homosexuales.

También, para reconocer desde dónde habla Josefina, es preciso conocer a los grupos que hay tras bambalinas. ¿Qué grupos están con Josefina y cuáles, por ejemplo, estaban junto a Digna Ochoa? ¿Cuáles son las bases del PAN y cuáles, por ejemplo, las de Cristina Fernández? ¿Cuál ha sido el proceder de los gobiernos panistas en las áreas sociales? ¿Cómo ha sido el desempeño de Josefina en los distintos cargos públicos que ha ocupado?

En fin, ¿podemos decir que Josefina encarna la lucha de las mujeres? Y quizá más que eso, ¿el PAN podría colgarse alguna medalla como defensor de los derechos de las mujeres? ¿Ha estado la derecha, alguna vez en su historia, a favor de la mujer?

Lo siento Josefina, pero no hay GRANDES mujeres de derecha, y no te alcanza para capitalizar tu falso liderazgo femenino que pregunan al interior de tu partido que no sabe de historia.

Pulques gays

Sí, es verdad, la sola idea pareciera una ofensa para las buenas costumbres de quienes reclaman un desetiquetamiento de todo en pos de un anonimato social como el que se vivía hasta antes del inicio del movimiento gay a finales de los años sesenta. Quién los entiende, primero enarbolan una lucha social reivindicándose como homosexuales y luego, ya que Starbuck´s, Zara y el Registro Civil los reconocen, quieren desmarcarse. ¡Decídanse!

Por otro lado, sabido es que desde hace algunos años el pulque, bebida tradicional de estas tierras, diría más bien típica, ha tenido un auge sin precedentes. No sabemos si porque en verdad sea del agrado popular de las nuevas generaciones que buscan lo “novedoso” o porque a alguien se le ocurrió volverse fan y colgarse medallas de originalidad posmoderna. Lo cierto es que ya sea naturales o curados, estos elíxires han hecho del DF, un paraíso sofisticado de una bebida hasta hace poco, exclusiva de teporochos. No importa, lo mismo pasó con el tequila hace poco más de 15 años y con el mezcal casi a la par del pulque. ¡Y está perfecto, así es la vida!

La nueva fauna exploradora y aventurera atiborraba las viejas pulquerías ante el asombro de los clientes de toda la vida. La mezcla era digna de una ciudad que después de años en el abandono, parecía cobrarle a nuestros tiempos excéntricos todas las que le debía.

De la noche a la mañana ya todos hablaban de los curados, de los “buenos” y los “malos” pulques; miles de sommeliers pulqueros surgieron para ofrecer su propia teoría de lo que debe ser un buen pulque. Pero como las pulquerías típicas no tenían la capacidad para atender a esta creciente y exigente nueva clientela, comenzaron a surgir bares con nombre de pulquería donde para quienes no disfrutan del sabor y consistencia de éste, pueden acompañar a los que sí, con otras bebidas alcohólicas. Además, las nuevas pulquerías estaban diseñadas de acuerdo a los estándares de esta nueva grey. Muchas de las antiguas no contaban con sanitario para damas y si contaban con él, las condiciones propias de éstas, las hacían poco amistosas; había entonces que crear algo así como unas pulquerías bien. La decoración, la música y la ubicación serían determinantes para marcar distancia con respecto a las pulquerías antiguas pero también para ofrecer un ambiente más cómodo en todos los sentidos. No había necesidad de transformar a las viejas pulcatas en Frankensteins sofisticados pues no había necesidad; parte del renovado gusto era conservar los espacios tradiciones así como quedaron atrapados por la ola de la globalización.

Fue así como surgió hace unos días una pulquería en la calle de Florencia, en plena Zona Rosa, donde pareciera que los dueños tienen la intención de atraer un nuevo público al gusto por las mieles de los dioses. Y no podía existir mejor público para el pulque, por varias razones, de las que usted guste y el doble sentido pueda ofrecer. Si bien es cierto que no por estar ubicada en Zona Rosa tiene que ser de manera obligatoria una pulquería para ese segmento, parece que se juega, muy bien además, con los elementos sibólicos que envuelven al imaginario colectivo en torno a lo gay. También es cierto que muchos homosexuales asisten a las pulquerías contemporáneas sin el menor aspaviento porque para el pulque todos somos iguales. Eso significa que no es necesario crear un espacio exclusivo, insisto, para este grupo peculiar de la sociedad aunque no creo que sea la intención de la pulquería; es más, ningún lugar de los llamados “diversos” o “de ambiente” han sido lugares exclusivos ni excluyentes, sino todo lo contrario, se llaman así porque habrá clientes que sepan que ahí no serán discriminados, nada más.

Siendo así, la idea juguetona de la decoración, los muebles, la música y algunos otros elementos, hace de esta nueva pulquería un sitio que debe visitarse. Emborracharse tomando pulque y cantando a Rocío Jurado es un deleite que pocas veces puede uno darse. Además, la consistencia y los niveles de alcohol son más moderados incluso que en otras de las nuevas pulquerías, razón por la cual, nadie puede decir que sabe feo o algo así pues por si no fuera poco la suavidad, los curados se sirven con trocitos del fruto que le da sabor al alipús.

Para quienes ya tienen sus horas de vuelo en eso de los pulques, notarán la diferencia a la primera, razón por la que sería bueno contar con dos tipos de pulque: el fuerte y el ligero. En las pulquerías típicas el fuerte es el normal y el suave se conoce como picado que es rebajado con pulque de una fermentación más ligera. En la nueva pulquería, que por cierto se llama “La elegante”, podría ser al revés, es decir, que al suave, el normal, se le añadiera pulque blanco para quienes quieran saber lo que es bueno. Y ya entrados en clichés, hasta podría servir para que los dos tipos de pulques se ofrecieran como para activos y pasivos o para pasivos dominantes y activos holgazanes.

Si Guadalajara tiene sus tacos gays, no veo por qué el DF no podría tener sus pulques gays. No es por excluir o etiquetar, se trata de tomar las cosas un poco más a la ligera y tomar el hecho con buen sentido del humor. Ya veo a las jotas de blanco, moralinas del activismo, escupiendo fuego contra esta nueva pulquería pero la verdad es que es preferible disfrutar de una buena borrachera acompañando a los sentimientos con un curado de fresa y los éxitos de Vicky Karr, Selena Gómez y música por el estilo.

Es más…

Hasta como manifestación política es buena. Y que no me digan que no les gusta el blanco…

Tula, Yola y Estela… de luz

Todo transcurría con tranquiidad, era una tarde de domingo cualquiera en el Centro. Los amigos iríamos a la expo de Ron Mueck en San Ildefonso pero la fila era una invitación a odiar el arte contemporáneo de por vida. En una ciudad como el DF la única diferencia entre VIP y la prole es que la fila de los primeros en menos larga que la de los segundos.

Fuimos a comer y estuvimos echando el chisme por horas de temas tan variados como los sanitarios de los restaurantes, el aparente engaño de los descuentos en las tiendas departamentales y claro, para no variar, intentábamos saber si el señor y el joven de la mesa de junto eran padre e hijo o daddy y chichifo. Al final decidimos que era más interesante hablar de muebles de baño y la decoración del lugar donde el rey va solo.

A uno de mis amigos, Edson, se le ocurrió que fuéramos a ver la Estela de Luz, monumento conmemorativo del Bicentenario de la Independencia de México (sic) inaugurado apenas un día antes por el flamante (sólo si se le acerca un encendedor mientras habla) presidente de la república y cuyo costo merecía que por lo menos una vez en la vida todo mexicano fuera a tomarle un par de fotos. Los más de mil millones de pesos gastados en el monumento vaticinaban un monumento que dejarían al Ángel y Bellas Artes como poste de luz en municipio metropolitano y circo de pueblo respectivamente. Llegando sobre Reforma se veía a lo lejos una armónica muy curiosa que también parecía riel de tren, Bocadín y hasta ballena del segundo piso del Peri.

Las luces de sonidero y la música de los éxitos del momento, en inglés, yhago énfasis porque se supone que el pretexto era una festividad mexicana pero una vez sacado totalmente de contexto pues qué importaba, aunque siendo honesto creo que el son de la negra desentonaría con la intención futurista-conceptual-de autor-sobria-Ibero del monumento. El chiste es que también había papelitos metálicos que caían sobre Reforma y que, casi seguro, un voluntario lanzaba desde el monumento para impregnar el ambiente con brillos de Luna llena.

Y así, sin previo aviso, los paneles de la construcción comenzaron a prender y apagarse formando figuras, líneas y grecas que subían y bajaban como en estéreo para auto de Sony, de esos que son el artículo de lujo en los más distinguidos microbuses de Av. Zaragoza. Si hubiera estado en el piso, aquello sería el sueño de John Travolta. Una disco ball habría combinado a la perfección pero ya no había otros mil millones. ¿Recuerdan al auto increible? Pues no pregunten. El arquitecto se creyó Michael y la Estela de luz su Kitt.

En fin, ya está ahí, crealo, trate de vivir con eso, contemple cómo Reforma ahora tiene un aire de casino y por si fuera poco, admire el espectáculo de lanzallamas distribuidos a los costados del monumento de piso a suelo. Una cosa maravillosa que nos recuerda los cruceros del DF y sus tragafuegos, al mítico Palladium de Acapulco o algún concierto de Britney, rave u Offer Nissim. Muchos nos quedamos con las ganas de ver aparecer bajo una nube de humo muy al estilo de vals de quinceañera, a la mismísima Tongolele que habría hecho de la fogosa ocasión un espectáculo digno de recordarse. No dudo que la diva haya rechazado la invitación porque denigraría su carrera. Del MGM pasamos a una versión muy pobre del Tropicana. No sé, tal vez en algún bar de Zona Rosa o Pantitlán se hubiera visto mejor. Esa extraña sensación cabaretera de un monumento histórico daba cosquillas. Al final, se encendieron algunos paneles donde se leía MÉXICO… por lo menos con acento.

Reforma dejó de ser señorial para siempre para convertirse en una avenida electro klash, blackeyedpeasera tropicalosamente fogosa. ¡Amo la posmodernidad! Lo que sea que eso signifique.

¿Bella? No. La estela de luz está chida.

San Lunes: Peña Nieto

¿Realmente a alguien le sorprende que Peña no lea? En una entrevista otorgada a una estación de radio, el precandidato del PRI mencionó que lee ocasionalmente y en las limitaciones que su responsabilidad le da. Y tiene razón, el cuidado de su imagen requiere mucho tiempo. Las entrevistas y actos públicos exigen, en un mundo mediático, que un aspirante a la presidencia no descuide ni por un instante su apariencia. Después de todo, esta ola del llamado Nuevo PRI concibe el quhacer del funcionario público como sucursal de la belleza.

No hace mucho, cuando Eruviel Ávila, hoy gobernador del Estado que parió a Pena, se presentó en un debate televisivo, la nota no tuvo nada que ver con lo dicho, salvo por los equívocos y dislates del personaje en cuestión. Todos los reflectores y opiniones versaron sobre el excesivo maquillaje que lucía Eruviel.  Las burlas no se hicieron esperar. La estilizada versión del partido de siempre, mostró, además de su ignorancia en el tema de gobierno, el afán de lucir a personajes escrupulosamente delineados para despistar al enemigo ojo público. El PRI, hay que reconocerlo, siempre se ha caracterizado por mostrarse como el partido de la clase media “educada”, sino de buena cuna, por lo menos de buena percha, a su entender. Profesionistas exitosos, funcionarias de traje sastre y funcionarios de impecable traje y peinado, hoy exagerado por su precandidato a la presidencia. Muy bien vesitditos y de trayectorias aplaudibles por sus méritos universitarios como líderes de grupillos estudiantiles, siempre muy institucionales y respetuosos de la legalidad… dicen. Gente de bien, recta y con valores. Amantes del orden y las buenas costumbres. En definitiva, unos maestros del disfraz que en el escenario lucen inmaculados, chapeados y encopetados de manera impecable pero que al bajar el telón se muestran cual viles son, para asestar contra el público los peores golpes, antes de que éste salga del recinto. Ah, los describo y muchos rostros conocidos me vienen a la mente, ja.

Estos personajes no soportan la improvisación, que algo se salga del libreto. Peña lo demostró en la FIL de Guadalajara, a quien con una simple pregunta pusieron en ridículo. Sería muy atractivo que se la hicieran a todos los de su partido y para ser más mordaces a todos aquellos que se desenvuelven en la esfera política mexicana. ¿Cuántos y cuáles libros leerán estos personajes? ¿Qué opinión tendrán de las artes en general? ¿Sabrán algo de lenguas originarias o un poco de su vasta cultura? ¿Sabrán quién es Michel Foucault? Por el bien del pensador, espero que no. Como espero también, por el bien de la filosofía, la poesía y la novela digna, las ciencias sociales y las humanidades todas, que gente como esa conociera un poco sobre ello. Sería una vergüenza para el pensarsentir que aún leyendo a Cortázar, Adorno, Genet o cualquiera, fueran como son. Y aunque sabemos que aún los conocedores pueden ser infames como nuestros personajes, también sabemos que son los menos, muchos menos. Pese a las voces del relativismo, debemos reconocer que el pensamiento no se presta a la barbarie, y menos ahora, que ha cedido el paso a “conocimientos” acomodaticios al funcionamiento actual de las sociedades; así en intelecto, así en artes, les llaman.

Desde luego que no por el error cometido, Peña buscará comenzar a leer, es más, no creo que lo sucedido le cause algún tipo de remordimiento; esos personajes son cínicos muy notables.Éste nos ha mostrado una de sus ¿cualidades? y bueno es saberlo antes de las elecciones y para tomar las medidas pertinentes después de conocer los resultados. Quizá convendría preparar de antemano una reacción a lo que se avecinará luego de saber que quien presida el país, no será un hombre culto, con las temibles consecuencias que eso arrastre.

Y por si no fui claro, sepan que cada uno actúa en consecuencia; a cada profesión, sus gustos.

 

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.